Lección 11: La Cabina o El Aula “de estudio”

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Al igual que los leones tienen su territorio vallado y los monitos tití tienen su jaula en los zoológicos, los músicos tienen sus cabinas en los conservatorios. Una cabina o aula de estudio, recrea el hábitat natural del músico, basicamente: un piano, un atril, una mesa, una silla, una ventana y una papelera. El músico, en lugar de pasar su periodo escolar socializando en un gran salón lleno de compañeros, ha de hacer vida en un espacio reducido. Y dado que la puerta de la cabina tiene un cristal, hay gente aficionada a ver músicos estudiando en cautividad. Incluso, se han visto en conservatorios carteles que dicen: “NO DAR DE COMER A LOS MÚSICOS”. Hoy hablaremos del uso de la cabina de estudio y algunos de sus mitos y leyendas.

Bricoalumni, en casa no te puedes concentrar, cada vez con más frecuencia llegan tus primos y te piden que les toques la melodía de Titanic, ello te interrumpe tus escalas. No hay derecho: ¡Ve al conservatorio!, allí nadie te podrá interrumpir salvo cuando se te acabe: la hora reglamentaria de estudio. Sí, en ese justo momento en que estás entusiasmado tocando La Marcha Turca con el metrónomo a 120 se oye un toc, toc, toc,:

- Perdona, necesito cabina y ya se ha cumplido tu hora.

No lo admitirás, es injusto, a ti se te ha cumplido la hora pero ves que hay gente que lleva en su cabina mas de 5 horas ininterrumpidas haciéndose los longuis. Te armas de valor y piensas:

- Los voy a echar a todos...

Y así es como empiezan las guerras por coger cabina de estudio, como si a los monitos tití y a los leones les intercambiaran los comederos. Pero el músico no se enfrenta solo a esa pérdida de tiempo de disputarse las cabinas, siempre hay un profesional que asesora al músico para que pierda más su tiempo si cabe: EL CONSERJE. Él o la conserje, siempre actúa de buena fe pero… el que intenta resolver un problema entre músicos acaba perdiendo cual vigilante de zoológico que quiere separar una pelea de monitos titís y leones.

Se sabe cuanto lleva en su trabajo un conserje por su frase al dar la llave, si lleva poco tiempo dirá: - Toma la llave. Pero si en cambio lleva más de tres años dirá: -Tráeme la llave. Un músico manifiesta su descontento con la cabina si esta: está sucia, no tiene atril, el piano está roto, la puerta no cierra, no hay banqueta para el piano, huele mal, hay Uranio etc Un conserje en cambio, manifiesta su descontento básicamente(hay excepciones) si los músicos tocan con la ventana abierta o pierden la llave.(BSO: Dónde están las llaves matarile…)

Bricoalumni, no te asustes, te daremos unos sabios consejos para sobrevivir a las pericias de cabina. Primeros cinco consejos básicos:

1- Ve siempre bien identificado, carnet del conservatorio y DNI ambos sin caducar

2- No te olvides en casa las partituras de lo que quieras estudiar

3- Si realmente quieres estudiar, no te pongas mirando al cristal de la puerta.

4- Ponte en una cabina lejana a otra en la que se encuentren instrumentos de mala influencia(no comment)

5- Antes de estudiar 10 horas, mejor 1 concentrado

Ahora, otros cinco consejos muy extendidos(que dice la gente) tomados de la sabiduría popular:

1- Si llegas un día de calor a la cabina, ventílala abriendo la ventana para que no se te baje la tensión

2- Si en invierno llegas muy pronto a la cabina, se recomienda suministrar tres gases intracorporales para calentarla poco a poco y no tiritar(atención: no más de tres), bueno, no tiritar después de haberlos expulsado, mientras se expulsan es normal temblar un poquillo. No indicaremos en este blog el perfeccionamiento de esta técnica.

3- Si estudias tres horas seguidas sin descanso te puede dar un fatatuf, da paseos.

4- Apaga el móvil o la cabina se convertirá en un locutorio.

5- Lleva un libro para cuando te aburras o canses no leas en la pared los rótulos tipo: ‘Cristina quiere a Jaime’ , ‘Chúpame a argoya’…


Esta es la teoría, en la práctica lo normal es encontrarse con amigos al llegar a tu cabina y ya que son gente interesante, debes saludar y contarles tu vida así como oir la suya, todo en un par de minutillos. Es curioso, si los vieras en la calle, simplemente les dirías adiós pero… las cabinas unen. Tanto unen que hay muchos matrimonios que se han fraguado allí, incluso matrimonios de gente ajena a la música, los que en su niñez de música obligatoria fueron al conservatorio y al no aprovechar el tiempo escribieron en la pared: ‘Cristina quiere a Jaime’

Algún mito de cabina:

Una cantante calentando la voz rompió un cristal. Un pianista tocó tan fuerte un acorde de do menor que rompió las cuerdas del acorde y sus respectivos armónicos. Un chico derramó una botella de coca-cola dentro del piano y el piano cantó: tirototorí: Chiguagua.

Mitos y guerras entorno a las cabinas adquieren sentido al ver que en muchos conservatorios las cabinas se están jerarquizando y existen algunas cuyo alcance no está a la disposición de cualquiera, como son los casos de la cabina de arpa, la cabina de contrabajo, la cabina de tuba y la cabina de órgano. Hay un colectivo de oboístas que reclaman su cabina específica para poder dejar colgado en la pared los hilos de hacer las cañas.

Leyendas de cabina:

“El saxofonista perpetuo”

Lo normal en un conservatorio al entrar por la mañana es escuchar a un saxofonista haciendo escalas, lo mismo ocurre al mediodía, tarde y noche. Se ha comprobado en conservatorios cerrados que el espíritu cansino del saxofonista sigue practicando sin fin.


“La peluca blanca”

La presente leyenda se conoce en un conservatorio cuyo nombre no podemos recordar y cuenta que cierto día una chica -la cual no vamos a dar datos para ocultar su identidad- se encontraba tan tranquila estudiando en la cabina de arpa cuando vio pasar por el cristal de la puerta a un hombre pálido corriendo con algo blanco como una fregona en la cabeza, cuando la chica salió al pasillo, el arpa empezó a tocar por sí misma la melodía del equipo A. La chica contó esta historieta a todo el mundo, hasta que el boca en boca llego a afirmar que existía un fantasma… con una peluca blanca. Bricoalumni, recomendamos llevar en tu cartera el teléfono de los cazafantasmas por si acaso.

“La cabina y el músico”

La última leyenda es la más increíble. Cuentan que un día un chico entró a una cabina y: ¡Estudió Música!. Esta leyenda no se sabe si es cierta pero la gente la cuenta.

Bricoleyente, tú sabes bien las cosas que se pueden hacer en una cabina que no se han incluido en esta lección así como alguna anecdotilla. Te animamos a mencionarlas. Un abrazo y reserva cabina!!

1 comentarios:

Victor y Ano dijo...

¿cabi? ná

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