El Transporte en Música
En el noble arte de hacer música se distinguen dos clases de transporte. Para introducirnos en la materia así de una primera manera somera, como quien dice: “por encimera”, se pueden transportar notas o instrumentos.
Empezaremos por explicar el segundo supuesto. Los instrumentos se hacen en fábricas y hay que llevarlos a las tiendas: primer transporte. El que lo compra se lo lleva a su casa: otro transporte más. Y de su casa a donde tenga que tocarlo y de vuelta se siguen realizando transportes todos los días, por lo cual llegamos de una manera rápida, infalible, inefable y comprensible a la conclusión de que el transporte es habitual en música e inherente a la misma. Ahora bien, digo ahora bien, pero después también, ahora bien, repito, hay instrumentos que no son tan fáciles de transportar, valga como ejemplo entre ellos el piano. Podría nombrar otros, pero no lo voy a hacer. De la misma manera hay otros que están en el límite de la portabilidad o de ser transportados, como el contrabajo, que debe su nombre al esfuerzo que debe realizar el músico para practicar con él el transporte habitual, que es harto dificultoso y requiere de gran esfuerzo.
Centrándonos en el otro transporte, el de las notas, y para no dejar ningún cabo suelto, y para ponerlo en palabras que todo el mundo entienda, vamos a imaginarnos a una cantante. Siempre canta las canciones bien, eso sí que es imaginación, pero el día que se pone mala de la garganta, como puedes enfermar tú, ya no puede cantar tan bien y no llega las notas porque le duele y porque la voz “se le oscurece”. Es entonces cuando los músicos que la acompañan tienen que hacer como si sus instrumentos también (Ahora es cuando dije también, que lo avisé en el párrafo anterior) estuviesen enfermos y bajar un poco el tono de la canción para que el sonido de ésta sea el preciso para que parezca que la cantante sigue haciéndolo bien, por enferma que sea o esté. A esto también se le llama transporte.
Pasa que las cantantes, masculinas o femeninas, no suelen avisar de que se ponen malas, entonces tú llegas un día a tocar y te dicen “Oye, que a la cantante no le viene bien y hay que transportar todo un tono hacia abajo”. Y Pum, de repente todo el mundo tiene que transportar sus notas, ¡y sin avisar!. Da igual que no entiendas el mecanismo, de hecho cuando esto pasa nadie sabe que hacer y el director aclara la situación. Es una cosa seria porque hay asignaturas únicamente para aprender a hacer esto y llegado el día sólo se acuerda de cómo se hace realmente bien el 3% de la orquesta.
En cualquier caso, desde el primer día que vas a una clase de transporte te contarán lo de las cantantes roncas, y uno se agobia, ¿normal no? pero bueno, no pasará muchas veces a lo largo de tu carrera joven bricomúsica, o bricomúsico, y después de todo sólo se trata de irse con la música a otra parte.
Aviso a navegantes: que quede claro que bajar 2 tonos no es lo mismo que bajar dos plantas y el transporte público es el que se hace directamente en el escenario.
A los implicados:
Al Profesorado: sean honestos y digan que lo que van a ver en esa asignatura puede que nunca lo utilicen en su vida y que existen cantantes reemplazantes.
Al Alumnado: deja de acordarte de las madres de los cantantes cuando se acerque el examen. Aprende a hacerlo y presume de ser parte del 3%.
A los padres: si tienen un hijo que toca el contrabajo ayúdenlo con el transporte, que les suele costar más que al resto.
Empezaremos por explicar el segundo supuesto. Los instrumentos se hacen en fábricas y hay que llevarlos a las tiendas: primer transporte. El que lo compra se lo lleva a su casa: otro transporte más. Y de su casa a donde tenga que tocarlo y de vuelta se siguen realizando transportes todos los días, por lo cual llegamos de una manera rápida, infalible, inefable y comprensible a la conclusión de que el transporte es habitual en música e inherente a la misma. Ahora bien, digo ahora bien, pero después también, ahora bien, repito, hay instrumentos que no son tan fáciles de transportar, valga como ejemplo entre ellos el piano. Podría nombrar otros, pero no lo voy a hacer. De la misma manera hay otros que están en el límite de la portabilidad o de ser transportados, como el contrabajo, que debe su nombre al esfuerzo que debe realizar el músico para practicar con él el transporte habitual, que es harto dificultoso y requiere de gran esfuerzo.
Centrándonos en el otro transporte, el de las notas, y para no dejar ningún cabo suelto, y para ponerlo en palabras que todo el mundo entienda, vamos a imaginarnos a una cantante. Siempre canta las canciones bien, eso sí que es imaginación, pero el día que se pone mala de la garganta, como puedes enfermar tú, ya no puede cantar tan bien y no llega las notas porque le duele y porque la voz “se le oscurece”. Es entonces cuando los músicos que la acompañan tienen que hacer como si sus instrumentos también (Ahora es cuando dije también, que lo avisé en el párrafo anterior) estuviesen enfermos y bajar un poco el tono de la canción para que el sonido de ésta sea el preciso para que parezca que la cantante sigue haciéndolo bien, por enferma que sea o esté. A esto también se le llama transporte.
Pasa que las cantantes, masculinas o femeninas, no suelen avisar de que se ponen malas, entonces tú llegas un día a tocar y te dicen “Oye, que a la cantante no le viene bien y hay que transportar todo un tono hacia abajo”. Y Pum, de repente todo el mundo tiene que transportar sus notas, ¡y sin avisar!. Da igual que no entiendas el mecanismo, de hecho cuando esto pasa nadie sabe que hacer y el director aclara la situación. Es una cosa seria porque hay asignaturas únicamente para aprender a hacer esto y llegado el día sólo se acuerda de cómo se hace realmente bien el 3% de la orquesta.
En cualquier caso, desde el primer día que vas a una clase de transporte te contarán lo de las cantantes roncas, y uno se agobia, ¿normal no? pero bueno, no pasará muchas veces a lo largo de tu carrera joven bricomúsica, o bricomúsico, y después de todo sólo se trata de irse con la música a otra parte.
Aviso a navegantes: que quede claro que bajar 2 tonos no es lo mismo que bajar dos plantas y el transporte público es el que se hace directamente en el escenario.
A los implicados:
Al Profesorado: sean honestos y digan que lo que van a ver en esa asignatura puede que nunca lo utilicen en su vida y que existen cantantes reemplazantes.
Al Alumnado: deja de acordarte de las madres de los cantantes cuando se acerque el examen. Aprende a hacerlo y presume de ser parte del 3%.
A los padres: si tienen un hijo que toca el contrabajo ayúdenlo con el transporte, que les suele costar más que al resto.
Copyright: Beneharo Déniz

3 comentarios:
Y los portes ¿quien los paga?. ¿El trans?. Eso tiene solución con un play-back
no se pue jasé la trasporte por correo?
y no vale TeleTransportarse?
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