Ensayo: "¡Tocan como animales!"

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Los dibujos animados nos cuentan historias de ficción, en las que generalmente hay un conflicto entre el bien y el mal, narradas según ciertos valores, en las que cada personaje representa un modelo, una forma de ser y de hacer, de sentir y de pensar.


Las historias, como las que aparecen en los “Los Trotamúsicos”, narran el respeto por la naturaleza, la importancia de aprender a escuchar y disfrutar la música y valores éticos y morales sobre la amistad. El que no apreció ésto en la serie original “Tranquilo” o veían He-Man y los masters del universo o seguramente tenían 9 años y estabas más interesado en ver como corrían los animales por el bosque (bidimensional e infinito) mientras “El malo de turno” los quería atrapar. Seguramente eres de los típicos que esperaba el ansiado leñazo que se daban entre ellos cuando corrían en la misma dirección pero en sentidos opuestos. En fin, son cosas de la edad, a mí también me pasaba.


La serie infantil “Los Trotamúsicos” nos presentó una serie de instrumentos a los que les atribuíamos las virtudes o características del animal que lo manipulaba.


Con Koki los dibujantes pensaron que sería idóneo utilizar una guitarra eléctrica y un gallo para hacer una dualidad comparativa con los punkis.

Éste se escapa de la granja donde trabajaba pues su amo lo iba a sacrificar (Problemas con la autoridad). ¿Porqué? Porque se pasaba las noches de fiesta con las gallinas y luego por las mañana con la chusa se olvidaba de cantar (En total desacuerdo con la sociedad convencional y los estigmas sociales). Sin duda, todo un punki de etiqueta, que buscaba liberarse de los corsés estéticos y opresivos. La cresta del gallo es sólo una manifestación plástica de sus transgresiones estéticas punkis.

Sin embargo, en la iconografía cristiana el gallo cantando representa la resurrección de Cristo, por lo que podríamos considerar que Koki es “Padre del Musical”, pues engendró el concepto de la resurrección de Cristo entre guitarras eléctricas, idea que Andrew Lloyd Webber no desperdició en “Jesus Christ Superstar”.

Por eso y aunque un “Gallo” en canto es una nota disonante involuntaria, cuando de niño soñábamos con tocar la guitarra eléctrica queríamos ser Koki, transgresores “reyes de corral”.



El saxofón se le asignó a un gato asilvestrado llamado Burlón por lo que directamente se asocia al saxofón como un intrumento callejero, solitario y buscavidas. Considerando la opción de que el instrumento y el animal son uno, se justifica el instinto de supervivencia y una actitud de proximidad por conveniencia.¿Cómo se digiere eso?¿Es justificable?

Entendemos que Burlón se aprovechaba hábilmente de los bienes que los ladrones dejaban a su paso en el “Caserón/Sala de ensayos”, camuflándose en su entorno para despistar a los ladrones, habilidad felina que describe la versatilidad del saxofón, que ha sido considerado un acompañamiento útil en tantos géneros. Numerosas obras musicales incluyen partes para el saxofón, duplicando otro instrumento de viento-madera o de viento-metal, podríamos decir que es un punto intermedio entre ambas familias o nexo para su posible fusión.

Después de este rollo parece que estemos “buscando los cinco pies al gato” pero es que sinceramente, “aquí hay gato encerrado”. No queremos “dar gato por liebre” intentando justificar la singularidad y genialidad del saxofón ya que “de noche todos los gatos son pardos y los saxofones se susurran en mi piel como un leotardo”.

Para entender a Burlón y adjetivar su saxofón basta con escuchar parte de su canción. “Aunque felino tengo un corazón, que late cuando toco mi saxofón”.


En toda serie con muchos los personajes algunos son carismáticos a su manera y se nos presentan de forma que comprendamos, y en consecuencia aceptemos sus puntos débiles, siempre hay alguno que adopta el rol de “líder”. En “Los Trotamúsicos” Lupo era el Jack Shepard, y su trompeta el reflejo de sus intenciones.

Primero sobresaltar que Handel y Bach compusieron mucha música en la que la trompeta llevaba la voz cantante, y no fueron los únicos… (Por si los lectores son trompetistas, SÍ, tienen mucho repertorio). Por ese papel principal los trompetistas han soportado siempre una vida perruna, brillante como solistas y laboriosos en el armónico ripieno.

Lupo al ser un perro con los finos sentidos del olfato-oído y con la inteligencia canina para aprender, pensar y para resolver problemas personifica al trompetista en su ardua tarea de instrumento solista y grupal.

Recordar que Lupo se escapó de las garras de su explotador amo, que le obligaba a bailar en las plazas de los pueblos para posteriormente malgastar los beneficios. Se comporta como un perro guía que entiende cómo desenvolverse en distintas situaciones y reconocer riesgos o peligros para él y para sus compañeros.

La vida es una selva donde hay muchos monos, Lupo como buen trompetista decidió ser un Tarzán.



Existen en la actualidad baterías electrónicas de parches virtuales, baterías o pilas generadoras de electricidad y baterías convencionales compuesta de distintos tambores, platos y otros accesorios. Sin embargo sólo existe una batería que aguanta una sacudida de incesantes coses de Equus asinus o Burro, y ésta es la particular batería de Tonto, personaje que daba el ritmo al cuarteto musical.

El burro es un símbolo del dios griego Dionisio, no obstante el burro nunca se ha dedicado a los excesos, ya que sería poco cristiano estando junto a la vaca en el pesebre.

El personaje acaricia el prototipo de persona ignorante o de poca inteligencia pero no se estanca en él, sino que lo muestra temeroso y de buen corazón.

Lamentablemente no se ha podido encontrar un sentido pseudo-inventado para la relación équido-batería, pero podríamos decir que todos cuentan muchos compases de espera y tienen un ¡GRAN CORAZÓN!



Cierto es que se podría hacer un análisis cuantitativo de las lecciones musicales de esta serie infantil, pero no podemos más que hacer suposiciones. Las historias que nos proponen estos dibujos animados, son una sucesión de relatos que revelan una estrecha relación con la vida, aún cuando muchos de estos relatos son ficción.

Una frase extraída de una de sus canciones reune todo el sentido de este texto sin-sentido.



“La mejor vacuna contra la melancolía, es llenar la vida de canciones y de amor”




Autor: Juan



1 comentarios:

Airam dijo...

Genial, de las mejores series, ojalá los niños de hoy la vieran, me encantó lo de “de noche todos los gatos son pardos y los saxofones se susurran en mi piel como un leotardo"jajjajajajajaj

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